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¿Cómo comenzar a organizarte para conseguir lo que te propones?

Después del verano, septiembre toca nuestra puerta. Lo bueno de volver a la rutina después de una temporada de descanso, es que muchas veces solemos hacerlo con nuevas ideas o actividades que llevar a cabo en este nuevo curso que comienza.

Quizás sientes que es el momento para ponerte en serio a buscar otro trabajo porque el que tienes no te aporta nada, puede que quieras retomar ese proyecto que llevas tiempo pensando o empezar a practicar un nuevo deporte.


Pero, ¿por dónde empezar?

 

PLANÍFICATE


No hay viento favorable para aquel que no sabe dónde va- Séneca


Que planificarse es bueno seguro que ya lo has escuchado veinte veces y quizás lo hayas puesto en práctica. Pero no estoy aquí para decirte que, efectivamente, es lo que tienes que hacer; sino para explicarte cuál es el beneficio que se oculta tras la planificación.

Planificarnos nos facilita actuar de una manera enfocada es decir, nos recuerda los pasos que debemos llevar a cabo para conseguir eso que nos hemos propuesto hacer. Además, nos evita actuar de manera reactiva.

 

¿Ein? ¿Qué es esto de actuar de manera reactiva?

 
Imagínate que ,como he puesto de ejemplo anteriormente, no estás contento con tu trabajo. Ayer por la noche reflexionaste y llegaste a la conclusión de que tienes que ponerte en marcha ¡YA!. Por eso hoy te levantas 15 minutos antes de lo que lo sueles hacer, enciendes el ordenador y como no tienes claro por dónde empezar…decides revisar tu correo electrónico, contestar un par de emails y ,ya que estás, pasarte por Instagram a responder un comentario que han dejado en tu última foto.

 

Cuando quieres darte cuenta se han pasado los 15 minutos, no has hecho nada y tienes que prepararte para ir a trabajar.

Esto se llama actuar de manera reactiva. Otra persona ha decidido lo que quiere de ti: una respuesta, un comentario… y tú se lo has dado. Y es que reaccionar es fácil, lo realmente difícil es ponerse en marcha...

No sé tú pero yo puedo decir que esto de reaccionar de manera reactiva, incluso pese a tener una planificación, ha sido mi pan de cada día durante varios meses. 

Si sabes de lo que hablo y a ti también te ocurre, a continuación te dejo 3 acciones que suelo llevar a cabo para combatirlo.  


3 ESTRATEGIAS PARA PASAR DE LA REACCIÓN A LA ACCIÓN

 

1.Elimina las distracciones

Nuestra mente se resiste a concentrarse y quiere saltar a algo que le requiera menos esfuerzo. Esto explica que muchas veces termines navegando por Facebook sin saber muy bien por qué. Para evitar esto lo mejor es alejarnos de las distracciones y por ejemplo, dejar el teléfono en otra habitación.

¿Te ha pasado alguna vez que estabas estudiando para un examen y alguno de tus vecinos ha puesto la música a todo volumen, lo que hacía imposible que consiguieras concentrarte?, pues cuando intentas llevar a cabo alguna tarea importante mientras estás pendientes de tus redes sociales funciona un poco igual. ¿Cómo vas a concentrarte con tanto ruido?.

Puede que lo que te distraigan sean ideas o cosas que quieres llevar a cabo después. En ese caso, es recomendable tener cerca una libreta en la que apuntar todas esas “tareas pendientes” que se te vayan ocurriendo. Pero ante todo no interrumpas lo que estás haciendo, ¡contestar ese whatsapp puede esperar!.

 

2. Elabora una planificación sencilla.

Cuando pregunté a los suscriptores dónde encontraban más problemas a la hora de organizarse, me llamó la atención la respuesta de Dani diciéndome que es consciente de que tiene que organizar su día a día; pero tenerlo todo planificado de arriba abajo no le gusta nada. 

Y es que puede que al oír la palabra planificación te sientas un poco igual. Por eso te recomiendo que empieces con algo sencillo, seleccionando una o dos acciones que consideras que van a hacerte avanzar ¡NO MÁS!. 

La idea es que elijas esas nuevas acciones que quieres llevar a cabo, les hagas un hueco en tu agenda y te comprometas con ellas. Evitando así, desconcentrarte y reaccionar de forma reactiva.

 

3. Recuerda para qué has elegido hacer lo que haces.

Una vez que te has puesto en marcha quizás aparezcan las dificultades: esos días en los que te cueste madrugar, en lo que todo se complique y te cueste mogollón vencer la pereza y ponerte en marcha…

Pero cuando esos días lleguen te propongo que respondas a esta pregunta: 


¿Qué impacto va a tener en tu vida eso que te has propuesto hacer? 


La respuesta te hará conectar con tu para qué, el motivo que hace que tanto esfuerzo merezca la pena. Quizás cambiar de trabajo te haga tener más tiempo libre, un mejor horario o te libere del estrés que te provoca el mal rollo que tenéis en la oficina.
Recordar y visualizar esa razón te dará ese CHUTE de motivación, para continuar caminando hacia donde quieres llegar.

 

***

Y ahora llega tu turno, ¿Qué haces tú para conseguir lo que te propones? ¿También has actuado de manera reactiva alguna vez? ¿Qué haces para combatirlo?

¡Espero que esta vez te animes a dejarme tu experiencia en los comentarios! ;) 

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